Atlético Tucumán cambió el clima. Pasó de la tensión contenida al desahogo; de la mirada seria a la sonrisa. Del lamento por alguna pelota que entró -o que no debería haber entrado- al festejo de un 1-0 tan justo como necesario. Es apenas el primer paso en el ciclo de Julio César Falcioni, es cierto, pero el “Decano” se sacó una gran mochila de encima ante Gimnasia. Lo sabe el entrenador, lo sabe la gente y, por supuesto, lo saben los protagonistas.
La representación perfecta de este cambio de “chip” fue la salida de Nicolás Laméndola de los vestuarios. El extremo volvió a la titularidad y se acercó a LA GACETA rengueando; estaba exhausto, pero feliz. El mismo que se había retirado de Córdoba con una tristeza y bronca enorme, esta vez bromeaba relajado mientras conversaba con los periodistas (incluso le regaló una pizza a uno de ellos).
“Estoy tan contento como cansado”, fue lo primero que dijo el “Chueco”. Luego, profundizó su análisis: “Hoy tuvimos la suerte que nos había faltado en otros partidos. Lo digo con la cabeza fría: por momentos ellos también jugaron, pero hoy la suerte estuvo con nosotros. Si la misma jugada de ellos hoy pegaba de rebote y era gol, la historia era otra, pero gracias a Dios mantuvimos el arco en cero”.
En algún punto, ese análisis sintetiza bien lo que cambió ante Gimnasia. Atlético había perdido partidos en los que incluso mereció más: llegaba, pero no concretaba, mientras que el rival convertía en cada intento. Esta vez la lógica se invirtió. El “Decano” lastimó en su primer golpe y, cuando necesitó salvarse, sobrevivió a las embestidas del “Lobo” para sellar la victoria.
Sobre su regreso al “11” inicial, Laméndola se mostró maduro: “Desde lo anímico, uno se maneja sabiendo que cualquiera puede estar. Hoy me tocó a mí y trato de hacerlo de la mejor manera; si no me toca, le deseamos lo mejor al que entre. Me sentí bien asociándome con Galván (Ignacio) y con Nicola (Franco); nos conocemos todos y sabemos qué puede dar cada uno. Fue una decisión del DT y tratamos de cumplir”.
Por último, se refirió al apoyo incondicional de las tribunas. “A la gente solo me queda agradecerle. No me dejan de sorprender para bien; alentaron y aplaudieron todo el partido a pesar del momento que nos tocó pasar. Necesitábamos esa victoria, esas ganas y ese aliento. En la última jugada del partido te juro que pensé que se nos escapaba, pero hoy se nos dio”, cerró el talentoso volante.
La figura
Gran parte del resultado se explica también por la actuación de Clever Ferreira. El paraguayo tuvo una noche a la altura de sus mejores presentaciones: determinante por el gol, infalible en cada cruce defensivo, impasable en el uno contra uno y con una confianza sorprendente para salir jugando. Falcioni lo respaldó tras una tarde complicada en Barracas y el central respondió con creces.
“Venía buscando el gol y no se me estaba dando. El profe me dio la confianza y, gracias a Dios, hoy le dimos una alegría a nuestra gente. Sabíamos que esta victoria iba a llegar porque el grupo se mantenía firme y trabajando bien. El plantel se merecía este triunfo”, analizó el defensor.
Su gol de cabeza, producto de un gran córner ejecutado por Nicola, no es casualidad. De los tres goles a favor en el ciclo Falcioni, dos llegaron por esta vía, una señal de que la pelota parada se instala como una de las grandes herramientas ofensivas del equipo. “Estamos trabajando mucho la pelota parada porque tenemos muy buenos cabeceadores. Por suerte hoy pudimos abrir el marcador de esa manera. Espero que esta sea la primera de muchas alegrías”, deseó Ferreira.
Sobre la premisa de salir jugando desde el fondo, el paraguayo reveló el pedido del técnico. “El profe nos pide que no nos apuremos, que intentemos salir por abajo porque no le gustan mucho las pelotas aéreas. Estamos trabajando para tener esa salida limpia y estar tranquilos con la pelota”, contó.
Además, no ocultó su ilusión ante los rumores de un seguimiento por parte de la Selección de Paraguay. “Uno siempre trabaja con la idea de ir a la Selección; es una oportunidad que quiero que se me dé algún día y voy a seguir esforzándome para que esa chance llegue”, aseguró.
Si bien el defensor no fue elegido para disputar los dos amistosos que jugará su selección ante Grecia y Marruecos en la fecha FIFA de marzo, el paraguayo se mantiene a la expectativa de un posible llamado de Gustavo Alfaro. El Mundial está a la vuelta de la esquina; es cierto, pero nada le impide soñar.
De esa manera, el partido con Gimnasia ya va quedando atrás. Fue un golpe necesario para allanar el camino y construir con mayor confianza. Ahora, el plantel deberá ratificar la levantada el miércoles ante Sportivo Barracas por Copa Argentina. Será una oportunidad inmejorable para elevar los ánimos antes del receso por la fecha FIFA y preparar, con el cielo más despejado, el próximo duelo del torneo Apertura ante Rosario Central, con fecha a confirmar.